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El FMI insta a España a reducir el coste de los despidos ante la baja productividad

El Consejo Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó ayer un análisis anual sobre la economía española. El organismo que dirige Rodrigo Rato considera que el patrón de crecimiento de España sigue estando basado en la demanda interna, favorecida a su vez por la creación de empleo y el aumento de los precios de los activos inmobiliarios y bursátiles.

Según los cálculos del FMI, se prevé un aumento del déficit por cuenta corriente, compuesto principalmente por el déficit comercial, que supondrá un 8,3% del PIB. Los motivos de este aumento son cinco: la dependencia económica española, junto a la subida del precio del crudo; el dinamismo económico; la fortaleza de la inversión interna; el débil crecimiento de los mercados tradicionales de exportación y los problemas de competitividad.

Respecto a este punto, el organismo económico considera que el origen se encuentra en las «rigideces e insuficiente grado de competencia» que existen en algunos sectores y que se traducen en una mayor inflación y en un débil crecimiento de la productividad.

A estos se suman aspectos relacionados con el mercado laboral, como la rigidez en la contratación indefinida, los costes del despido y el sistema de negociación colectiva.

España crecerá en 2006 el 3,3%, según el FMI. Esta cifra coincide con las previsiones del Gobierno de nuestro país, aunque éste último opina que puede que este dato sea revisado «al alza».

El FMI, por otra parte, aconsejó al sector financiero español a extremar la prudencia en la concesión de préstamos y, en particular, de aquéllos que demoran la devolución del principal o que dan plazos de devolución muy largos.

En su informe sobre la situación de la economía y el sector financiero español, el FMI indica que «los riesgos principales» identificados en España son el rápido crecimiento experimentado en los últimos años por el crédito, que se puede ver afectado por una moderación del mercado inmobiliario combinada con un adverso comportamiento de la economía.

Sobre este asunto, apunta el FMI, las autoridades han expresado su preocupación por el aumento de los créditos no tradicionales, con aplazamiento de la devolución del principal o periodos muy largo de amortización. Sin embargo, el organismo destaca la fortaleza del sector financiero español, en el que bancos y cajas «serían capaces de soportar» las consecuencias de los problemas anteriores sin poner en riesgo al sistema. Esto es fruto, agrega la institución, de unas buenas prácticas de gestión del riesgo y de los fondos para cubrir las insolvencias.

El FMI insiste, por otra parte, en una de sus habituales recomendaciones dirigidas al sector financiero español y que afecta a las participaciones industriales de las entidades. En este sentido, anima al Banco de España a tomar en cuenta los criterios más conservadores de Basilea II para valorar estas participaciones.

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