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¿Cómo tributan los seguros de vida?

Una de las preguntas básicas que se suele hacer alguien a la hora de contratar un seguro de vida es: ¿cual va a ser la tributación del seguro de vida contratado?. Para dar respuesta a esta pregunta primero debemos tener una cosa clara: quién es el tomador del seguro (quien paga la prima), el asegurado (sobre quién recae el riesgo) y el beneficiario (quien recibe la prestación).

En función de como esté estructurada la póliza en este aspecto, los seguros de vida tributan en el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) o en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD).

En el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) tributan los seguros donde el tomador del seguro coincide con el beneficiario del mismo. Un ejemplo típico de esta condición es cuando alguien contrata un seguro para recibir una prestación en el momento de su jubilación. Como en este caso la persona que paga la prima del seguro es la misma que la que recibirá el dinero, la tributación correspondiente es un ahorro como rendimiento de capital mobiliario, que tributa a un tipo de entre el 19% y el 23% según la cantidad cobrada.

El rendimiento neto de esta actuación dependerá de la configuarción en la que se produzca la recuperación. Si se recupera como capital, se tributa siempre por la diferencia que hay entre las prestaciones y las primas aportadas en la póliza de seguro. Sin embargo, si por el contrato se opta por una renta inmediata (bien sea temporal o sea vitalicia), la rentabilidad neta será el producto de fijar a la cuantía que se reciba un porcentaje que obedece a la edad que tenga el adjudicatario en el momento en que empieza a percibir la renta (renta vitalicia) o del total de años que dure la misma (renta temporal).

En la situación de las rentas diferidas, el rendimiento del capital mobiliario se calcula aplicando un porcentaje fijo sobre cada anualidad (según sea temporal o vitalicia), incrementado en la rentabilidad acumulada al tiempo de constitución de la renta.

En el Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD), tributan los seguros en los que quien paga y adquiere la póliza del seguro no es la persona que se beneficia del mismo. Dependiendo de quien sea el que hay sido asegurado en la póliza, tributará bajo la modalidad mortis causa (sucesiones) o inter-vivos (donaciones).

En el caso de que el propio tomador coincida con el asegurado, tributará en el Impuesto de Sucesiones debido a que el dinero pasa de una persona fallecida (tomador y asegurado) a una persona que está viva (beneficiario). En esta situación también se debe tener en cuenta que hay una exención durante los primeros 9195,49 euros cobrados.

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