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American Express Centurion: una tarjeta de crédito para millonarios

Conocida como “la negra” (“black card”, en inglés), la American Express Centurion nació en Reino Unido en 1999 y, en los siguientes años, se extendió por el resto del mundo. No obstante, no es un producto tan accesible. Creada para premiar y distinguir a los clientes de las tarjetas Premium, Oro y Platino, la Centurion sólo se puede encontrar en los bolsillos de 17.000 clientes de American Express, 343 de ellos españoles.

Pero para obtenerla no es suficiente con tener dinero (mucho dinero). Al Club Centurion sólo se entra mediante invitación expresa de American Express, cuya cúpula se reúne para decidir quién será el nuevo privilegiado. Y debe cumplir ciertos parámetros de estilo de vida, como una existencia cosmopolita y refinada, cierta tendencia a disfrutar de la gastronomía, el ocio, la moda o el arte, compromiso social… No basta con ser un nuevo rico, a pesar de que, según fuentes de la empresa, hay una lista importante de posibles candidatos.

El coste de la tarjeta, realizada en titanio y, por lo tanto, un poco más gruesa y pesada que las tradicionales, es de cinco mil dólares como primera cuota, más 2.500 dólares anuales. Además, es preciso gastarse un mínimo de 200.000 dólares anuales. En España, la cuota anual ronda los 2.500 euros y es preciso gastarse 250.000 euros al año. A cambio, se obtienen hasta 21 tarjetas, asociadas a la principal de titanio: una adicional de plástico negro para los principales titulares de tarjetas; una Centurion para cada miembro de la familia y 19 tarjetas suplementarias en verde, oro y platino para los diferentes miembros de la familia.

Por supuesto, detrás de la Centurion hay un mundo de servicios. El principal es un asistente personal para cada cliente capaz de solucionar cualquier cuestión relacionada con el estilo de vida y otro especializado en viajes y sus derivados, ambos disponibles las veinticuatro horas del día y los 365 días del año. Asistentes que, con sólo recibir una llamada telefónica y el número de identificación de la tarjeta, son capaces de solucionar cualquier problema o disponer del programa más lujoso que se le pueda ocurrir al cliente: acceso ilimitado a más de 600 salas VIP de todo el mundo, programas de eventos especiales, test drive de los mejores coches, comprar privadas en tiendas que cierran sus puertas al resto de los mortales, tarifas negociadas de cruceros, programas de jets privados…

La tarjeta no tiene límite de crédito (es de suponer que el cliente es capaz de cubrirlo), ofrece un seguro médico que cubre, prácticamente, cualquier eventualidad y un protocolo de seguridad que se activa al instante cuando se pierde o es robada. Sus titulares también reciben, cuatro veces al año, la publicación “Centurion Magazine”, una revista impresa de forma impecable en la cual se recogen buen número de ideas para seguir practicando una forma de vida al alcance de muy pocos.

A partir de ahí, cómo se desee usar queda a la imaginación del cliente. Desde adquirir un Lamboghini Diablo presentando sólo dicha tarjeta a conducir el Maserati creado en exclusiva para sus usuarios, el Quatrroporte Centurion. Desde salir de un atasco en helicóptero por llegar tarde a una reunión hasta disfrutar de la última colección de Luis Vuitton en el salón de casa. Desde obtener dos cachorros de la película “101 dálmatas” como regalo de cumpleaños hasta abrir la sección de deportes de unos grandes almacenes a las cuatro de la mañana.

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